Welcome to Practical Action's library of resources

We are an international development organisation putting ingenious ideas to work so people in poverty can change their world. 

We help people find solutions to some of the world’s toughest problems. Challenges made worse by catastrophic climate change and persistent gender inequality. We work with communities to develop ingenious, lasting and locally owned solutions for agriculture, water and waste management, climate resilience and clean energy. And we share what works with others, so answers that start small can grow big. 

We’re a global change-making group. The group consists of a UK registered charity with community projects in Africa, Asia and Latin America, an independent development publishing company and a technical consulting service. We combine these specialisms to multiply our impact and help shape a world that works better for everyone. 


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About infoHub

The Practical Action infoHub supports this work by making materials, information and publications publically available for people all over the world to access and use.

 

 

  • Publication Book: Toolkit for the monitoring and evaluation of productive products with gender-based approach

    Montenegro, Adriana; Benavides, Jean Paul; Cuba, Mónica; Terceros, Andrea (Practical Action, Latin America, 2020)
    This toolbox is the result of a collaborative process between Practical Action and the Institute of Socio-Economic Research of the Bolivian Catholic University "San Pablo" (IISEC-UCB). The complementarity of visions and action areas reflects in an innovative proposal that aims to respond to a frequent and growing need by non-governmental organizations: to measure the impact of gender-focused actions promoted by development projects, in this case productive.
  • Tecnologías respondiendo a los desastres

    Gómez, Cynthia; Graciela Prado; Haydeé Carrasco (Practical Action, Latin America, 2007)
    Desde su creación en 1966 en Inglaterra, ITDG (hoy con el nombre de Practical Action) es una institución que promueve el desarrollo y uso eficiente de la tecnología. En el Perú, y bajo nombre de Soluciones Prácticas - ITDG, trabaja con las poblaciones de menores recursos, buscando contribuir a la reducción de la pobreza mediante el acceso de los pobres a tecnologías apropiadas, el intercambio de conocimientos y la influencia en otras instituciones. Las tecnologías promovidas incorporan las experiencias de la población y las enriquecen, reconocen su potencial y lo desarrollan, respetan el ambiente y lo fortalecen, contribuyendo así en el proceso del desarrollo sostenible. Las tecnologías que pueden contribuir a la reducción de la pobreza son hoy en día muy diversas y están referidas principalmente al manejo de los recursos hídricos, las energías alternativas, la construcción, los sistemas de agua y saneamiento, la comunicación y la informática. Sin embargo, poco es lo que se conoce de las tecnologías accesibles a los pobres que pueden contribuir a reducir los riesgos de desastres. Muchas de estas tecnologías existen y se desarrollan en función de la mayor productividad o acceso a mercados pero no son tomadas en cuenta para enfrentar los problemas derivados de las amenazas de fenómenos potencialmente destructivos. Asimismo, la existencia de numerosas experiencias de prevención de desastres ha devenido en experiencias que son poco difundidas. Los peruanos convivimos con desastres recurrentes como los producidos por el fenómeno El Niño de 1925, 1972, 1983 y 1998, y los sismos y aluviones de 1941, 1963, 1970 que devinieron o contribuyeron en crisis macro-económicas. Al mismo tiempo se presentan anualmente otros desastres como huaycos, inundaciones, sequías y heladas, que afectan, principalmente, los medios de vida de los más pobres. Esta realidad llama la atención sobre la necesidad de que el desarrollo, el conocimiento y el acceso a tecnologías contribuyan a reducir los riesgos o a mejorar la capacidad de respuesta a tales desastres. En la medida en que se van generando nuevos riesgos de desastres derivados de los efectos del cambio climático y el creciente deterioro de las cuencas hidrográficas por efecto del mal uso de los recursos naturales, dichas tecnologías resultan indispensables. Lo usual es que cada persona tenga sus propias nociones sobre los riesgos y las tecnologías, pero para poder tomar decisiones acertadas y que nos lleven a lograr objetivos comunes, se requiere por lo menos de referentes conceptuales básicos. Es por eso que el presente libro en su primer capítulo sintetiza los conceptos más actuales en relación a tecnologías, desastres y medios de vida. En el segundo capítulo nos aproximamos a algunas precondiciones para que las tecnologías logren insertarse positivamente en las estrategias de vida los pobres: las percepciones ante los riesgos y los desastres; el papel de la cosmovisión en la dirección y uso de las opciones tecnológicas; y la relevancia de la organización y su influencia en el desarrollo de estrategias de gestión de riesgos.
  • Revista tecnología y sociedad Nº 8

    Practical Action América Latina (Practical Action, Latin America, 2009)
    Hasta 1730 el empleo de carbón mineral como combustible estaba prohibido en Inglaterra. La densidad y toxicidad del humo daba lugar a quejas entre los vecinos y el desdichado innovador que lo usara podía ser ejecutado bajo las leyes draconianas del imperio. Vemos que hasta hace trescientos años las otras grandes sociedades del mundo tenían varias características en común con la cultura andina: empleaban leña para cocinar y calentar agua, tracción animal y la fuerza del viento y del agua para sus pequeñas industrias, cuyos productos no se vendían, generalmente, más allá de la próxima aldea. Aún en 1860, 70 % de la energía que se consumía en el mundo provenía de la leña y 30 % del carbón mineral, que había transitado de proscrito a ciudadano, con la revolución industrial y la máquina de vapor. Calderas para mover locomotoras, barcos y maquinaria textil y para bombear agua empozada en las minas, sustituyeron leña, mulas, viento y fuerza humana. Para 1920 el petróleo, que poco antes había anunciado su presencia en el escenario mundial, inició su resuelto ascenso en el consumo global, de la mano del motor a explosión. Otras fuentes de energía como el gas natural, la fuerza hidráulica en gran escala y la energía nuclear se hicieron visibles después de la segunda guerra mundial. Entretanto, las fuentes solar, eólica, geotermal y los biocombustibles, usados desde tiempos antiguos artesanalmente, volvieron a emerger durante las últimas dos décadas con tecnologías más eficientes. En los casi 300 años que acabamos de reseñar, la población mundial se multiplicó por 20 y, en esa proporción, la demanda global de energía y alimentos. Los combustibles fósiles (carbón mineral, petróleo y gas natural) y de biomasa (leña, etanol, biogás, etc.) son aquellos que se queman para liberar su energía, contenida en sus enlaces químicos, produciendo dióxido de carbono, principal factor del cambio climático global. En esos tres siglos, la industria de los países del norte ha generado una gran cantidad de gas, que se ha acumulado en la alta atmósfera en forma de un casquete esférico, que ha generado un sobrecalentamiento del planeta, alterando los ciclos del agua, oxígeno, carbono, nitrógeno y otros componentes indispensables para la vida. A pesar de que los organismos especializados del Perú, empleando la metodología aconsejada por el Panel intergubernamental de cambio climático (IPCC), realizaron hace diez años el previsible Inventario de emisiones de gases de efecto invernadero de la actividad económica nacional y luego un estudio de Opciones de mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero en el Perú para los sectores de generación energética, transporte y agrícola, sólo en los últimos años realmente los organismos del Estado responsables de la gestión ambiental, universidades, institutos de investigación y un grupo de organizaciones civiles han comenzado a realizar sobre los posibles efectos del cambio climático en la regiones andina, amazónica, las líneas costeras y el océano. Desde la Segunda cumbre de la tierra (Río de Janeiro, 1992) los estudios regionales sobre cambio climático han sido escasos y, generalmente, limitados a los países más industriales y desarrollados. Sin embargo, más recientemente este escenario está cambiando y regiones como los Andes, que comprenden países de economías más modestas, están esforzándose por contar generar información y planes de acción que consideren sus especificidades ambientales y sociales. La revista Tecnología y Sociedad, publicada por Practical Action, dedica este número al cambio climático, presentando resultados de importantes investigaciones que incorporan perspectivas tecnológicas, culturales, sociales y de género, con énfasis en temas de agricultura, forestería y provisión de agua, siempre bajo el enfoque de los efectos del cambio climático. Los autores son investigadores que trabajan en los países andinos con poblaciones rurales más pobres (Bolivia y el Perú), aquellas poblaciones que sufren los mayores impactos del cambio climático en el subcontinente. Otros autores presentan temas de interés global. En la sección de notas técnicas se reseña la experiencia de Practical Action en el tema del cambio climático, y se incluyen reseñas de trabajos de Vandana Shiva, Pablo Regalsky, Teresa Hosse y Tim Flannery. En los países andinos solo existe una instancia con capacidad para organizar eficazmente los esfuerzos que serán necesarios frente a los graves desafíos del cambio climático: los gobiernos nacionales. A ellos corresponde convocar a los expertos de diversas disciplinas y a las instituciones especializadas para prever el escenario por venir. Solo así tendremos éxito en mitigar y adaptarnos a los previsibles cambios del clima del siglo XX
  • Revista tecnología y sociedad Nº 9

    Practical Action América Latina (Practical Action, Latin America, 2009)
    Sabemos que el sector forestal ocupa más de la mitad del territorio nacional y, si bien es un área de gran interés para la comunidad internacional y organismos de la sociedad civil, no ha trascendido a nivel político nacional, lo que impide que genere el desarrollo estimado de acuerdo a su potencial. En menos de un año hemos visto cómo este sector productivo ha sido totalmente rezagado, dejado fuera del campo de interés del gobierno. Las estrategias de intervención sobre los recursos naturales no han sido compartidas en este ámbito, lo que se ha reflejado en numerosos, y nuevos, conflictos sociales. Se ha olvidado la respuesta técnica para la gestión, respuesta que debe ser acompañada de procesos participativos, de concertación y compromisos institucionales que busquen el beneficio común, generen reglas claras y equitativas de acceso al uso de los recursos forestales, permitiendo y facilitando el desarrollo tecnológico, dejándose entender, finalmente, que el sector forestal es un área productiva con un alto potencial de rentabilidad y beneficios sociales. Comprender esto permitirá que se consoliden negocios y empresas con actores privados, comunidades nativas, colonos, asociaciones de productores y todos aquellos que se encuentran asentados dentro o en zonas cercanas y altamente dependientes de estos ecosistemas. Es necesario generar un espacio que permita consolidar el manejo forestal en el Perú. Obviamente en su implementación habrán éxitos y fracasos, pero cualquier experiencia nos permitirá aprender. Una pregunta que debe ser considerada es ¿qué hemos aprendido en los más de cinco años desde que cambiamos nuestros criterios para promocionar el manejo forestal? No hemos tenido una oportunidad para evaluar el proceso y hemos distorsionado nuestras actividades sin dar crédito al componente técnico que aseguraría la permanencia y gestión de nuestros recursos. Afortunadamente, al margen de la política nacional, la disidencia y el olvido de las autoridades responsables de dirigir la política sobre el uso y la conservación de los recursos forestales, se han realizado, y aún siguen existiendo, experiencias que han contribuido con sus aciertos a mejorar la gestión y las estrategias para construir una sociedad más justa, basada en el desarrollo de sus recursos naturales renovables. En la presente edición de la revista Tecnología y Sociedad tenemos la oportunidad de conocer el trabajo de programas, proyectos e iniciativas en este campo, partiendo de la comprensión y conocimiento de la realidad del sector sobre cómo articular el manejo forestal con las condiciones contextuales que definen líneas de producción, criterios de gestión, oportunidades de mercado, así como necesidades y demandas que deberían ser atendidas por autoridades hacia poblaciones con menores recursos, poblaciones que son más vulnerables ante la corrupción, ilegalidad e informalidad. En esta edición hemos buscado revalorar el aporte de la gestión y consolidación del manejo forestal en nuestro país a través de la pequeña producción.
  • Tipología de las relaciones Sociedad Civil-Gobierno en la construcción de la Sociedad de la Información

    Saravia, Miguel (Practical Action, Latin America, 2004)
    El presente informe forma parte integral de un conjunto de informes producidos en el marco del proyecto “Organizaciones de la Sociedad Civil frente a Proyectos Nacionales TIC: 4 estudios de caso” llevado a cabo por Practical Action con el apoyo del International Development Research Centre. Este proyecto se ha ejecutado entre Diciembre del 2002 y Junio del 2004 e incluyó visitas a 4 países de América Latina (Perú, Uruguay, Venezuela y El Salvador) y entrevistas con representantes de gobierno y organizaciones de la Sociedad Civil. Los resultados de cada visita forman parte del CD “Sociedad Civil y desarrollo de la Sociedad de la Información en América Latina”. Las tipologías, como cualquier sistema de clasificación, son arbitrarias y responden a una lógica de organización de la realidad, partiendo de un diagnóstico y una interpretación de la misma. Este texto no es ajeno a lo anterior y por lo tanto debemos hacer algunas precisiones antes de continuar. La sociedad resume la totalidad de nuestras relaciones, y nuestro concepto de “sociedad de la información” debe considerar lo mismo, y no solo concentrarse en aquellas relaciones mediadas por la tecnología. Entendemos la construcción de la sociedad de la información como un proceso donde la activa participación de la sociedad civil es fundamental y le damos entonces valor a aquellas formas de hacer política pública que garanticen un mejor nivel de participación. Para exponer nuestra tipología es indispensable presentar brevemente como entendemos las relaciones publicoprivadas en el contexto de hacer políticas públicas relacionadas con la “sociedad de la información”. A partir de allí explicaremos la tipología trabajada y su aplicación a los 9 casos estudiados. Es importante mencionar que la tipología no debe considerarse como un instrumento para construir la sociedad de la información sino como herramienta para analizar los diferentes procesos en marcha y descubrir caminos hacia la institucionalización de la participación de la sociedad civil en los procesos nacionales de cara a la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información.

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